Tributación de los CFDs en el IRPF

El CFD (contract for differences o contrato por diferencias) es un producto financiero complejo, compuesto por un contrato en el que dos partes, denominadas comprador y vendedor, estipulan que el vendedor pagará al comprador la diferencia entre el valor de un activo al cierre del contrato y su valor al inicio del contrato. Si la diferencia fuese negativa, el comprador pagaría la diferencia al vendedor. Se trata de un derivado financiero que permite tomar posiciones ventajosas cuando los precios están en alza (posiciones largas) o cuando están en baja (posiciones cortas) sobre instrumentos financieros subyacentes. Se producirán liquidaciones diarias, que se acumularán hasta que el contrato de CFDs se cierre.

Hemos de tener en cuenta que produce el mismo efecto que si compráramos el subyacente y lo vendiéramos al final del día, ya que se produce un beneficio (pérdida, en caso contrario) si el precio final es superior al precio inicial, que irá acumulándose. Lo que pasa en este caso es que no se adquiere y se enajena el activo, sino el derecho a cobrar (la obligación de pagar) un importe si el precio en mercados organizados del subyacente sube (baja) en dicho plazo diario. No obstante, mientras se mantenga el contrato CFD abierto, se irán produciendo alzas y bajas, por lo que cuando el contrato se cierre se habrá producido un diferencial, positivo o negativo, que determinará si se ha producido, durante el tiempo de permanencia del contrato, un beneficio o una pérdida para el comprador.

Respecto a su tributación en el IRPF , el artículo 37.1.m) de la Ley del IRPF nos dice que “en las operaciones realizadas en los mercados de futuros y opciones regulados por el Real Decreto 1814/1991, de 20 de diciembre, se considerará ganancia o pérdida patrimonial el rendimiento obtenido cuando la operación no suponga la cobertura de una operación principal concertada en el desarrollo de las actividades económicas realizadas por el contribuyente, en cuyo caso tributarán de acuerdo con lo previsto en la sección 3ª de este capítulo” (esto es, como actividades económicas). La referencia que se realiza en la Ley al Real Decreto 1814/1991 hay que entenderla hecha al Real Decreto 1282/2010, donde se regulan los mercados organizados de contratos por diferencia, entre otros, por referencia al artículo 2 de la Ley del Mercado de Valores.

Por tanto, cada operación que se realice con un CFD determinado se considerará una ganancia o una pérdida patrimonial, que se imputará en el ejercicio en que se cierre el contrato, e integrará la base imponible del ahorro, debiendo declararse en el epígrafe G2 de la página 9 de la declaración.

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